El debate lo gano la ciudadanía.
En el contexto, que las percepciones y prejuicios de los candidatos se mostraron en un ambiente electoral, entre ataques, imputaciones y consideraciones entre políticos y no políticos. La ciudadanía pudo observar la discusión, y a la guapa edecán argentina, que tanto revuelo causo.
En esta lógica, el post debate, lo ganaron los 17 segundos, donde aparece la modelo argentina, la publicación e injerencia en su vida, marco una burbuja de tiempo que no permitió centrar el rumbo de Nación que se quiere, para unos, y para otros, la belleza de lo no esperado.
La misma discusión, parecería más un affaire estilo ítalo romano, sobre una noción de belleza, que por las capacidades del próximo Presidente de la Republica.
En esta idea, que los debates, en efecto, permiten visualizar la idoneidad, además de los positivos y negativos de un candidato, y elevar su posición nacional entre el electorado.
El ganador fue, él que más desconocido era para el abstracto electoral. Así fue, porque, su discurso académico, convenció a más de los que en un momento anterior, eran sus seguidores.
La idea central antes del debate marcaba que el candidato más adelantado no tenía capacidad de discusión y en ambientes sin protección, es vulnerable.
Sin embargo, tanto se atacó esa idea, que sus respuestas puntuales, mataron el mito, más allá de ser real o no.
Tanto se anuncio el golpe, que lo esquivo.










